Stercus
La belleza oculta en lo grotesco; el ciclo de la muerte y el renacimiento. En latín, Stercus significa excremento, pero Alessandro Gualtieri no embotelló repulsión literal, sino una profunda reflexión filosófica: de la descomposición y el desecho nace la vida más fértil. Es una oda a la honestidad biológica. A pesar de su nombre intimidante, la fragancia es engañosamente hermosa, cálida y profundamente adictiva. Abre con una dulzura extraña, casi narcótica, de almendra amarga y anís, que rápidamente es devorada por un corazón de cuero crudo y animálico. Su secado es un abismo hipnótico de maderas en descomposición, oud sucio, castóreo y un almizcle espeso y cremoso que huele a calor corporal y tierra fertilizada. Es el aroma de la vida en su estado más primitivo y salvaje, encerrado bajo una tapa de bronce macizo y asta animal.